Ciudad Evita! Mes Aniversario..
🌃 Ciudad Evita Un 22 de junio de 1953 Cañada de Gómez pasó a llamarse Ciudad Evita...
Eva Duarte en el contexto político de la provincia de Santa Fe...
Antes de cumplirse el primer aniversario de su muerte, la senadora provincial de Santa Fe, Romilda Montoya de Desanzo logró que el 22 de junio se apruebe la ley n° 4394 donde se designaba Ciudad Evita a Cañada de Gómez. Tres días más tarde, el intendente Tomás Torres por intermedio del Decreto N° 534 aceptó la nueva identidad del pueblo, decreto que fue enviado inmediatamente al Concejo de la ciudad para su aprobación.
Entre junio de 1953 y septiembre de 1955 una ley provincial le cambió el nombre a Cañada de Gómez y la llamó Ciudad Evita. No obstante, los militares que asumieron tras el golpe de Estado de 1955 restituyeron el nombre original.
Esta denominación estuvo vigente hasta septiembre de 1955. Cuando el Presidente Constitucional Juan D. Perón fue derrocado, el interventor municipal Teniente Coronel José Jaime Gómez volvió a la antigua denominación de Cañada de Gómez.
El decreto firmado por el teniente José Jaime Gómez, a cargo de la Intendencia, y Elías Balbuena, a cargo de la Secretaría de Hacienda, también restableció los nombre de las calles Lavalle y Ocampo, entre otras denominaciones de lugares públicos. Ambas arterias habían sido cambiadas por Presidente Perón y Eva Perón respectivamente.
Eva..Evita..(un poco de historia)
“... (disposición y azar) determinan el destino de un ser humano” dice
Freud y este escrito se trata de eso precisamente: descubrir que aquel 7
de mayo de 1919, no sólo nació una niña en una humilde familia de Los
Toldos, con cuatro hermanos, una madre sin marido y un padre patrón de
estancia. En ese instante y junto con ella nacía Eva Perón, la figura que
habilitó y materializó el ingreso a la política de las mujeres argentinas
y que dejó una obra material y simbólica que cambió para siempre la
historia de los argentinos.
Nacer es ineludible. Nacer desde el cuerpo y desde la subjetividad. Ese cuerpo que nace por la inevitable compulsión de la biología, le imprime un lugar en el espacio, le asigna una familia, la encuadra en un tiempo histórico, le otorga un género y una clase social. La vida se convierte entonces en saber qué hacer con eso. Descubrir a medida que va creciendo que ese fragmento de la historia del país no solamente no la ampara sino que la interroga permanentemente en su condición, hace que se inscriba en su subjetividad el impulso por la lucha de sus derechos. Los busca por todos los medios. Tanto los busca que sabiéndose sin linaje, hace de esa falta su bandera y motor para hacerse visible y por medio de esa visibilidad, acceder al reconocimiento que – de donde ella venía – era lo más parecido a la existencia civil. Además y por si fuera poco, se llama Eva. Eva, la primera mujer. Eva, el instrumento para la tentación de Adán. Eva, la curiosa que arrastró al pecado a la criatura divina. Eva, la madre de la humanidad.
Antes de cumplirse el primer aniversario de su muerte, la senadora provincial de Santa Fe, Romilda Montoya de Desanzo logró que el 22 de junio se apruebe la ley n° 4394 donde se designaba Ciudad Evita a Cañada de Gómez. Tres días más tarde, el intendente Tomás Torres por intermedio del Decreto N° 534 aceptó la nueva identidad del pueblo, decreto que fue enviado inmediatamente al Concejo de la ciudad para su aprobación.
Entre junio de 1953 y septiembre de 1955 una ley provincial le cambió el nombre a Cañada de Gómez y la llamó Ciudad Evita. No obstante, los militares que asumieron tras el golpe de Estado de 1955 restituyeron el nombre original.
Esta denominación estuvo vigente hasta septiembre de 1955. Cuando el Presidente Constitucional Juan D. Perón fue derrocado, el interventor municipal Teniente Coronel José Jaime Gómez volvió a la antigua denominación de Cañada de Gómez.
El decreto firmado por el teniente José Jaime Gómez, a cargo de la Intendencia, y Elías Balbuena, a cargo de la Secretaría de Hacienda, también restableció los nombre de las calles Lavalle y Ocampo, entre otras denominaciones de lugares públicos. Ambas arterias habían sido cambiadas por Presidente Perón y Eva Perón respectivamente.
Eva..Evita..(un poco de historia)
Nacer es ineludible. Nacer desde el cuerpo y desde la subjetividad. Ese cuerpo que nace por la inevitable compulsión de la biología, le imprime un lugar en el espacio, le asigna una familia, la encuadra en un tiempo histórico, le otorga un género y una clase social. La vida se convierte entonces en saber qué hacer con eso. Descubrir a medida que va creciendo que ese fragmento de la historia del país no solamente no la ampara sino que la interroga permanentemente en su condición, hace que se inscriba en su subjetividad el impulso por la lucha de sus derechos. Los busca por todos los medios. Tanto los busca que sabiéndose sin linaje, hace de esa falta su bandera y motor para hacerse visible y por medio de esa visibilidad, acceder al reconocimiento que – de donde ella venía – era lo más parecido a la existencia civil. Además y por si fuera poco, se llama Eva. Eva, la primera mujer. Eva, el instrumento para la tentación de Adán. Eva, la curiosa que arrastró al pecado a la criatura divina. Eva, la madre de la humanidad.
De la beneficencia, a la consolidación de los Derechos.
Innovación, Servicio y lealtad a sus Principios...
Su Escuela de Enfermería
Fue a partir de 1946 cuando la enfermería comenzó el camino de la profesionalización, de la mano de la dignificación del trabajo de la enfermera que impulsaron el Dr. Ramón Carrillo – titular de la Secretaría de Salud Pública – y Eva a través de su Fundación. Por entonces la formación a la que accedían las enfermeras era por medio de la Cruz Roja Argentina y establecimientos dependientes de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal (Hospital Rivadavia y la Maternidad Peralta Ramos). Las ingresantes tenían entre sus tareas más la limpieza y mantenimiento de los establecimientos que la atención de los pacientes. En 1947 el Dr. Carrillo implementó el "Plan Analítico de Salud Pública", donde se dio inicio a la formación de personal idóneo fusionando las escuelas de enfermería en una institución que dependía de la Fundación Eva Perón: se inauguraba así el 4 de septiembre de 1950 la “Escuela de Enfermeras 7 de mayo”.
La Fundación y sus actividades vinieron a desmontar la lógica de la
beneficencia para dar paso a la premisa “Donde existe una necesidad nace
un derecho". En forma sincrónica, un mundo nuevo se abría para el pueblo
argentino.
La “Escuela de Enfermeras 7 de mayo” formó a 858 enfermeras y 430 especialistas hasta 1955 cuando el golpe de estado se apropió y vació la obra de inclusión que había llevado adelante la Fundación Eva Perón. Las enfermeras fueron perseguidas con saña y crueldad. Allanaron sus casas, quemaron sus uniformes, destruyeron sus libros y apuntes. Y como si fuera poco, destruyeron los legajos de los hospitales con las historias clínicas de los pacientes. A los enfermos mentales los sacaron a empujones de los hospitales, los arrastraron hasta una ruta cualquiera y los fusilaron sin piedad. Los locos molestaban, por locos y por inútiles. Por lo demás, todo lo que tuviera que ver con la Fundación fue destruido. De los hospitales, los vándalos robaron lo que pudieron y lo que no, lo rompieron: vajillas, nebulizadores, aparatos de presión. Ninguna huella debía quedar del paso de Eva y de la Fundación en la vida del pueblo argentino. A través de la prohibición de su nombre y el despojo de su obra, pretendieron arrebatar el Ser que había conquistado para sí y para los desangelados de la historia. No contaban los bárbaros con la marca indeleble que la dignidad y los derechos habían escrito en el corazón de los humildes.
Damnatio memoriae
Hay que remontarse al imperio Romano. Al gobernante que legalizó la religión cristiana. Al emperador que la iglesia ortodoxa considera santo. Hay que hablar de Constantino “El Grande” y sus legislaciones contra el “Tyranus”. Hay que hablar del senatus consultum de Roma y sus decretos judiciales, para lograr comprender el origen de los actos de revancha oligárquica llevados a cabo por la Fusiladora contra Eva y su Fundación. Y hay que hacerlo en latín, esa lengua muerta con la que conspiró la Acción Católica Argentina y llevó a cabo su contrarrevolución.
El castigo más nefasto que un romano podía recibir se denominaba damnatio memoriae. Esta expresión latina, en el sentido actual significa -lisa y llanamente- "destrucción del recuerdo”. En algunas oportunidades se combinaba con otra sanción conocida como abolitio nominis, que consistía en borrar el nombre del condenado de toda la historia –como si jamás hubiese existido-; y por último la llamada rescissio actorum, que consistía en abolir toda la legislación que hubiera promulgado el tyranus. Estos castigos estaban dirigidos a quienes fueran considerados enemigos del Estado –obvio – por una nueva autoridad con potestas.
En síntesis, se procedía a arrancar las placas que recordaban su labor edilicia, se suprimían sus emblemas, se decapitaban o destruían las estatuas, se estropeaba su rostro de las pinturas, se retiraban de circulación las monedas que hubiese acuñado con su nombre y efigie, se suprimían de los registros oficiales, se anulaban sus acciones políticas y legislativas, incluso, hasta su propio nombre. Esto solía ir acompañado de la confiscación de sus bienes, el destierro de su familia y se perseguía y exterminaba física o moralmente a sus camaradas y partidarios más fieles. Así, se pretendía borrar de la memoria oficial y de la memoria colectiva el recuerdo de un determinado personaje, sus obras, sus logros y hasta su propia existencia.
Eso fue lo que hicieron porque Eva ya había pasado a la inmortalidad. Primero fue el bombardeo aéreo sobre Plaza de Mayo. Luego, desde el barco maldito, nave insignia de la sedición, las cinco torres del “17 de Octubre”, se movieron lenta y armoniosamente. Los quince cañones principales de 152 mm apuntaron a la destilería “Eva Perón” en La Plata. El mismo movimiento hicieron los otros ocho cañones secundarios de 127 mm. Una tonelada de explosivos británicos sembró la destrucción. Su gemelo, el “9 de julio” acaba de rendir Mar del Plata. Es el 19 de septiembre de 1955.
El Presidente Constitucional Juan D. Perón -que asumió su segundo mandato con el 60% de los votos- es obligado a renunciar. La “Revolución Libertadora” acaba de triunfar.
El milico que ocuparía el cargo del Dr. Ramón Carrillo, saquea su casa un día antes de asumir. Es el coronel Ernesto Alfredo Rottger. A ese coronel le corresponde la tarea de reemplazar a un brillante neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Se le ordena la misión de “desperonizar” el sistema nacional de Salud Pública. Debajo de él, la Dirección de Asistencia Integral tiene otro incomparable objetivo: intervenir, desmantelar y disolver toda la obra de la Fundación Eva Perón. Es la Asistente Social Marta Ezcurra, fundadora de la juventud de la Acción Católica en 1931.
Marta Ezcurra ordena el día 23 de septiembre la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar. Su política de shock es muy clara: retirar y destruir todos los símbolos del gobierno. Con los niños como mudos testigos, en cada uno de los patios, el fuego hace arder pilas de frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes diversos con el logo de la FEP, que los valientes soldados previamente han arrancado de sus camitas y dormitorios. Los bustos de Eva son decapitados.
Dispone la intervención inmediata de cada uno de los institutos el día 24 de septiembre. Convoca para ello, a los miembros de los “comandos civiles” (Acción Católica Argentina) quienes de inmediato comienzan a realizar la depuración de adictos a la “tiranía”. En medio de un odio demencial, ordena el desalojo inmediato de todos los niños y niñas internados en la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, en Jujuy. La transforma en un casino para la oligarquía.
Manda tirar al río Mendoza, toda la vajilla y cristalería (importada de Finlandia y Checoslovaquia) con la que han comido los “cabecitas negras” en las unidades turísticotermales de alta montaña de Puente del Inca y Las Cuevas. Manda destruir todos los frascos de los Bancos de Sangre de los Hospitales de la Fundación porque contenían sangre “peronista”. Manda secuestrar todos los pulmotores porque tienen placas metálicas con las palabras “Fundación Eva Perón”. Ordena el asalto militar contra la Escuela de Enfermeras, y dispone su cierre definitivo.
Determina la confiscación de todos los muebles de los hospitales, hogares para niños, hogares euelas y hogares de tránsito por ser demasiado lujosos para los ahora sin privilegios, se los llevan a sus casas los “comandos civiles”. Los camiones del ejército llegan a los edificios y depósitos de la Fundación y parten llenos. Dispone la desactivación absoluta de todos los programas de turismo social por ser “un peligroso ejemplo de demagogia populista y antidemocrática” en las Colonias de Vacaciones de Córdoba, Mar del Plata y Buenos Aires. Decide el cierre definitivo de las casi 200 proveedurías de alimentos de primera necesidad, la clausura del Plan Agrario, el Plan de Trabajo Rural y los Talleres Rodantes. Resuelve la intervención de los Hogares de Ancianos y el cierre de los Hogares de Tránsito. A pedido del Coronel Ernesto Alfredo Rottger -su Jefe y Ministro- ordena que sean expulsados a la calle todos los estudiantes de la Ciudad Estudiantil “Presidente Juan Perón”. El Coronel la necesita como centro de detención para encerrar a todos los miembros del gobierno constitucional detenidos. Allí caen las flamantes diputadas, las primorosas enfermeras, las militantes de los cien barrios porteños...
La “Escuela de Enfermeras 7 de mayo” formó a 858 enfermeras y 430 especialistas hasta 1955 cuando el golpe de estado se apropió y vació la obra de inclusión que había llevado adelante la Fundación Eva Perón. Las enfermeras fueron perseguidas con saña y crueldad. Allanaron sus casas, quemaron sus uniformes, destruyeron sus libros y apuntes. Y como si fuera poco, destruyeron los legajos de los hospitales con las historias clínicas de los pacientes. A los enfermos mentales los sacaron a empujones de los hospitales, los arrastraron hasta una ruta cualquiera y los fusilaron sin piedad. Los locos molestaban, por locos y por inútiles. Por lo demás, todo lo que tuviera que ver con la Fundación fue destruido. De los hospitales, los vándalos robaron lo que pudieron y lo que no, lo rompieron: vajillas, nebulizadores, aparatos de presión. Ninguna huella debía quedar del paso de Eva y de la Fundación en la vida del pueblo argentino. A través de la prohibición de su nombre y el despojo de su obra, pretendieron arrebatar el Ser que había conquistado para sí y para los desangelados de la historia. No contaban los bárbaros con la marca indeleble que la dignidad y los derechos habían escrito en el corazón de los humildes.
Hay que remontarse al imperio Romano. Al gobernante que legalizó la religión cristiana. Al emperador que la iglesia ortodoxa considera santo. Hay que hablar de Constantino “El Grande” y sus legislaciones contra el “Tyranus”. Hay que hablar del senatus consultum de Roma y sus decretos judiciales, para lograr comprender el origen de los actos de revancha oligárquica llevados a cabo por la Fusiladora contra Eva y su Fundación. Y hay que hacerlo en latín, esa lengua muerta con la que conspiró la Acción Católica Argentina y llevó a cabo su contrarrevolución.
El castigo más nefasto que un romano podía recibir se denominaba damnatio memoriae. Esta expresión latina, en el sentido actual significa -lisa y llanamente- "destrucción del recuerdo”. En algunas oportunidades se combinaba con otra sanción conocida como abolitio nominis, que consistía en borrar el nombre del condenado de toda la historia –como si jamás hubiese existido-; y por último la llamada rescissio actorum, que consistía en abolir toda la legislación que hubiera promulgado el tyranus. Estos castigos estaban dirigidos a quienes fueran considerados enemigos del Estado –obvio – por una nueva autoridad con potestas.
En síntesis, se procedía a arrancar las placas que recordaban su labor edilicia, se suprimían sus emblemas, se decapitaban o destruían las estatuas, se estropeaba su rostro de las pinturas, se retiraban de circulación las monedas que hubiese acuñado con su nombre y efigie, se suprimían de los registros oficiales, se anulaban sus acciones políticas y legislativas, incluso, hasta su propio nombre. Esto solía ir acompañado de la confiscación de sus bienes, el destierro de su familia y se perseguía y exterminaba física o moralmente a sus camaradas y partidarios más fieles. Así, se pretendía borrar de la memoria oficial y de la memoria colectiva el recuerdo de un determinado personaje, sus obras, sus logros y hasta su propia existencia.
Eso fue lo que hicieron porque Eva ya había pasado a la inmortalidad. Primero fue el bombardeo aéreo sobre Plaza de Mayo. Luego, desde el barco maldito, nave insignia de la sedición, las cinco torres del “17 de Octubre”, se movieron lenta y armoniosamente. Los quince cañones principales de 152 mm apuntaron a la destilería “Eva Perón” en La Plata. El mismo movimiento hicieron los otros ocho cañones secundarios de 127 mm. Una tonelada de explosivos británicos sembró la destrucción. Su gemelo, el “9 de julio” acaba de rendir Mar del Plata. Es el 19 de septiembre de 1955.
El Presidente Constitucional Juan D. Perón -que asumió su segundo mandato con el 60% de los votos- es obligado a renunciar. La “Revolución Libertadora” acaba de triunfar.
El milico que ocuparía el cargo del Dr. Ramón Carrillo, saquea su casa un día antes de asumir. Es el coronel Ernesto Alfredo Rottger. A ese coronel le corresponde la tarea de reemplazar a un brillante neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista. Se le ordena la misión de “desperonizar” el sistema nacional de Salud Pública. Debajo de él, la Dirección de Asistencia Integral tiene otro incomparable objetivo: intervenir, desmantelar y disolver toda la obra de la Fundación Eva Perón. Es la Asistente Social Marta Ezcurra, fundadora de la juventud de la Acción Católica en 1931.
Marta Ezcurra ordena el día 23 de septiembre la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar. Su política de shock es muy clara: retirar y destruir todos los símbolos del gobierno. Con los niños como mudos testigos, en cada uno de los patios, el fuego hace arder pilas de frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes diversos con el logo de la FEP, que los valientes soldados previamente han arrancado de sus camitas y dormitorios. Los bustos de Eva son decapitados.
Dispone la intervención inmediata de cada uno de los institutos el día 24 de septiembre. Convoca para ello, a los miembros de los “comandos civiles” (Acción Católica Argentina) quienes de inmediato comienzan a realizar la depuración de adictos a la “tiranía”. En medio de un odio demencial, ordena el desalojo inmediato de todos los niños y niñas internados en la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, en Jujuy. La transforma en un casino para la oligarquía.
Manda tirar al río Mendoza, toda la vajilla y cristalería (importada de Finlandia y Checoslovaquia) con la que han comido los “cabecitas negras” en las unidades turísticotermales de alta montaña de Puente del Inca y Las Cuevas. Manda destruir todos los frascos de los Bancos de Sangre de los Hospitales de la Fundación porque contenían sangre “peronista”. Manda secuestrar todos los pulmotores porque tienen placas metálicas con las palabras “Fundación Eva Perón”. Ordena el asalto militar contra la Escuela de Enfermeras, y dispone su cierre definitivo.
Determina la confiscación de todos los muebles de los hospitales, hogares para niños, hogares euelas y hogares de tránsito por ser demasiado lujosos para los ahora sin privilegios, se los llevan a sus casas los “comandos civiles”. Los camiones del ejército llegan a los edificios y depósitos de la Fundación y parten llenos. Dispone la desactivación absoluta de todos los programas de turismo social por ser “un peligroso ejemplo de demagogia populista y antidemocrática” en las Colonias de Vacaciones de Córdoba, Mar del Plata y Buenos Aires. Decide el cierre definitivo de las casi 200 proveedurías de alimentos de primera necesidad, la clausura del Plan Agrario, el Plan de Trabajo Rural y los Talleres Rodantes. Resuelve la intervención de los Hogares de Ancianos y el cierre de los Hogares de Tránsito. A pedido del Coronel Ernesto Alfredo Rottger -su Jefe y Ministro- ordena que sean expulsados a la calle todos los estudiantes de la Ciudad Estudiantil “Presidente Juan Perón”. El Coronel la necesita como centro de detención para encerrar a todos los miembros del gobierno constitucional detenidos. Allí caen las flamantes diputadas, las primorosas enfermeras, las militantes de los cien barrios porteños...
Cuando los interventores envían los primeros informes de las Escuelas Hogar, Marta Ezcurra descubre con escándalo que “la atención de los menores era suntuosa incluso, excesiva, y nada ajustada a las normas de sobriedad republicana que convenía para la formación austera de los niños. Aves y pescado se incluían en los variados menús diarios. Y en cuanto a vestuario era renovado cada seis meses”. (En San Juan un niño pobre comía 100 gramos de carne por día y 6 cucharadas de leche. En Jujuy, -por año- un niño comía 43 kilos de carne, en La Rioja 27, en Catamarca 26, y en Santiago del Estero tan sólo 19,6 Kilos), en las Escuelas Hogar Eva Perón, los niños comían carne todos los días. Marta Ezcurra cambiará el menú y el nombre de todas esas escuelas.
“Queda prohibida en todo el territorio de la Nación: las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, la utilización de la fotografía retrato o escultura, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, dichos objetos ofenden el sentimiento democrático del pueblo Argentino y constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar” (Decreto-ley 4161/56).
Imágenes del gran edificio que fue la extraordinaria Fundación Eva
Perón.
Actualmente es la Facultad de Ingeniería. Avenida Paseo Colón 850,
Buenos Aires, Argentina. A escasos metros se aprecia el edificio de la
CGT.
…Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones.
María Elena Walsh
Por qué escribí este blog sobre María Eva Duarte...?
Porque Evita continúa siendo mi Abanderada.
Y también porque en Su recuerdo, quería honrar la silenciosa- y aún presente- lucha de mi madre Olga Neira, nacida en junio....
Porque Olga Neira -mi madre-oriunda de Villa del Rosario, Cba. fue formada como enfermera y como costurera de oficio, gracias a la implementación de las políticas sociales y altruistas, de la Fundación Eva Perón. Para poder hacer sus prácticas, y pragmasis en los hospitales (hoy pasantías), Olga trabajaba como niñera de los hijos de un pastor protestante, lo que le significó en esos momentos una crisis en el entorno social, dadas las condiciones católicas de sus familiares y amistades.
Asistió el primer parto con tan solo 15/16 años, y también a esa edad entró a un quirófano por primera vez. Integró grupos y campañas de vacunación en planes de salud pública, grupos sanitarios que se trasladaban a las escuelas y barrios a suministrar las dosis y atención primaria.
Fogueada en luchas de género y persecuciones de contreras religiosos, también en luchas de Clase, mi madre Olga, para desarrollar su vocación de servicio, trabajaba en casas de flias ricas, cama adentro, donde le autorizaran ir al baño una sola vez en la noche, y en otras (más indulgentes) le permitían una pelela dentro del cuartito de dormir.
Olga también recorría las casas con una valijita, vendiendo billeteras, bijouterie, y perfumes, peines, por lo que se ganó el mote de "turca o turquita" por sus ascendencia sirio libanés en el Árbol materno.
Mi madre, desde que llegó a Cañada de Gómez,, allá por los años ´70, en medio de la flagrante disciplina genocida de los milicos, sola ella, sin ayuda de nadie, y muchas veces rechazada o expulsada por las instituciones benéficas, o los "no te metas", de muchos vecinos, jamás miró para otro lado frente a la realidad social del Otro necesitado.
No hubo nada más fuerte e intimidatorio que su ardiente inspiración en la Abanderada de los Humildes: Mientras realizaba sus labores del hogar y cumplía con sus obligaciones familiares, se hacía un tiempo y visitaba Hogares Tránsito de la ciudad. En ocasiones, hospedaba en su casa a niñas de estos hogares-con permisos de los padres o familiares, o instituciones a cargo- y los instruía con paciencia sobre el devenir de sus difíciles tiempos. Algunos terminaron sus estudios primarios y secundarios, otros conocieron por primera vez sobre higiene física y sexual (mayormente a las mujercitas, dada su identificación de género). También les ofrecía apoyo escolar y algunos aprendieron con ella a leer y escribir; lo hacía con todos. Era madre y padre, en algunos casos. No quiero dejar de recordar una de sus últimas intervenciones y colaboraciones sociales: noviembre del 2000. Cuando nos sorprendió la inundación, Olga integraba la lista de la comisión vecinal 17 de Agosto ( como cuarta suplente, o colaboradora, no recuerdo bien). Esta Vecinal solamente colaboraba como depositaria de las donaciones. Como siempre ocurrió en nuestra idiosincrasia de mezquindades o figurones, uno de los miembros de esta vecinal, junto a su esposa, vigilaban, seguían, o "la hacían seguir" (a Olga), para ver a dónde y a quiénes mi madre auxiliaba con sábanas, o chapas, o elementos de higiene-como urgentes necesidades- elementos que eran donados para los inundados de aquél trágico 22 de noviembre. Olga no se ofendió por la actitud de estos vecinos sino que hizo algo práctico y de servicio comunitario, porque así lo exigía el contexto y condiciones de un gran sector de la población sur de Cañada, que sobre abundaba en demandas, lamentaciones, críticas, desazón e incertidumbre. Qué hizo...?, sola ella, ubicó un saloncito cercano dónde pudiera distribuir estas donaciones temporarias, sin burocracias totalitarias y demás cuestionamientos infundados.. No le importó ser subestimada o confundida porque Olga tenía un sólo objetivo y una clara misión: socorrer a las personas.
Acaso la chusma dictadora no discernía un burdégano de un mulo...Hoy, al recordar aquellos meses, la anécdotas nos resultan risibles.
Olga ofreció todo aquello que ella misma había recibido de parte de sus padres, de la escuela pública,y también de los ejemplos que Evita le inspiró en su juventud. Estar cercana y comprometida con la Causa marcaron sin dudas su experiencia como enfermera a lo largo de su vida.
Ya residiendo en Cañada, en plena dictadura, los tiempos políticos se volvieron difíciles, y solemnes para organizar necesidades elementales para las personas, no obstante, a la hora de socorrer, colaborar, orientar, acompañar a una familia necesitada, nunca tuvo miedo; ni a la chusma ni a los ricos, ni a los religiosos, ni al barro, ni al arroyo. Tampoco al hambre.
Se internó en los barrios más abandonados por el Estado predicando solidaridad contra los vientos del odio racial y xenófobo, dando de sí todo de lo que dispusiese materialmente en esos tiempos, pero, principalmente, ofreciendo- de todas las formas posibles- su incondicional y generoso amor práctico por los que menos tienen.
Muchos de ellos, hoy adultos, siempre vuelven a visitarla, otros la saludan para su cumpleaños, y algunos, no permiten siquiera una sola queja o invención sobre su persona.
De ella, y sólo de ella, sus tres hijos continuamos practicando ese legado, aunque a veces nos tilden de loquitos, zurditos, o Quijotes (según las interpretaciones y lupas de cada opinólogo). Creo que en los tiempos que corren, deberían volver las enfermeras de Evita!
Gracias Madre!
Gracias Evita!!
mario neira
Algunas referencias históricas y fuentes biográficas fueron encontradas en
http://ecosaltahistoria.blogspot.com.ar/2015/09/eva-peron-la-figura-que-habilito-y.html





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